Alarma en Brasil por el desequilibrio emocional de sus estrellas

Los medios locales manifiestan su preocupación por ver a sus jugadores llorando antes y después de cada una de sus presentaciones. “Una vez está bien, pero no puede ser a toda hora”, sostuvo el histórico Jairzinho.

En Brasil hay un tema nacional después de la victoria en los penales sobre Chile, por los octavos de final del Mundial. A los medios locales los preocupa una sola cosa: el llanto de los jugadores de la selección. Sí, las lágrimas que soltaron los futbolistas por la tensión de un partido decisivo, son motivo de análisis de psicólogos y viejas estrellas, que hasta hablan de “desequilibrio emocional”.

El sitio Extra, de O Globo, consultó a varios especialistas para que analicen la situación. Los jugadores lloraron durante y después del himno, antes y después de los penales. “La imagen del capitán (Thiago Silva) sentado en la pelota y aislado es malo en términos de liderazgo y referencia y muestra una elección errada. Cuando más se lo necesitaba, él se aisló y lloró. Eso no es productivo y positivo. Veo una fragilidad emocional inmensa, que comienza por el comportamiento del entrenador al costado del campo”, analizó el psicólogo João Ricardo Cozac, vicepresidente de la Sociedad Brasileña de Psicología del Deporte.

Pero no sólo los profesionales opinan. Jairzinho, campeón del mundo en 1970, también dijo lo suyo. “Llorar una vez está bien, pero no puede ser a toda hora. Eso es desequilibrio emocional. Disputar una Copa en casa torna una responsabilidad mayor”, argumentó.

Una vez finalizado el encuentro y tras recibir el premio de la FIFA como el mejor del partido, Julio César también se quebró. “Es complicado hablar, representar a nuestro país jugando en casa es una presión muy fuerte”, dijo al arquero ante las cámaras. El psicólogo Paulo Ribeiro, consultado por O Globo, pide que haya algún trabajo interno para que ese tipo de emociones sean controladas. Y para él, la tendencia se va a agravar con el correr de los partidos.

Pero la polémica es mayor, porque Brasil cuenta con una psicóloga en el plantel y aún así no logra controlar esas emociones. Regina Brandão, contratada por la Federación Brasileña de Fútbol tenía trazado un perfil psicológico del grupo al comienzo de los entrenamientos previos al Mundial. Pero lo que se le discute es que no lo haya hecho antes. “Trazar un perfil de grupo a 13 días de la Copa es desconocer la psicología deportiva”, advierte su colega Cozac.

Así y todo, Thiago Silva, capitán y uno de los apuntados por apartarse del grupo y llorar, avisó que la presión del partido con Chile no fue tan fuerte como en otros encuentros. ” En este juego estaba más tranquilo. En el primero, sólo me faltaba desmayarme en el campo por causa de la presión. Parecía que me había olvidado cómo jugar al fútbol. Estoy tratando de oír música, hablar poco de fútbol, intentando descansar la cabeza”.

El problema en Brasil parece difícil de controlar. Neymar, Thiago Silva, Willian, Julio César, David Luiz, lloraron por la tensión. Ahora se le viene Colombia y no será menor la presión que la gente le pondrá al equipo que está obligado a ganar el sexto título mundial de su historia, esta vez, en su propia casa. Nadie quiere un nuevo Maracanazo

Written by Jonathan Heres

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