Conoce TODO lo que debes saber de COIBA – El Paraíso en Panamá!

Por: almanaqueazul.org

 

Rodeada por el segundo arrecife de coral más grande del Océano Pacífico, Coiba atrae desde lejos a sus visitantes: al sur de la provincia de Veraguas, a la altura de los distritos de Monjito y Soná, se ve imponente desde la distancia un ancho montículo verde en medio del horizonte y separado del continente por 52 km de agua; Coiba, invita a la avenentura, aunque no siempre fue así. Desde 1919 hasta el 2004 sus tierras selváticas se utilizaron como prisión.

 

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Centro de reclusión de criminales y campo de concentración de los oponentes en la época de la dictadura, que llegó a albergar hasta 22 campamentos con 30 a 40 internos cada uno, para quienes al estilo Papillons, huir era el único deseo. Pero la apuesta por la libertad podía llevar a la muerte y son pocos los hombres que la ganaron. Hoy este mítico lugar, que en sus bosques tropicales y selváticos alberga uno de los ecosistemas más ricos del planeta, es considerado uno de los principales destinos ecológicos del país.

 

Fauna y Flora

 

La antigua prisión es refugio de múltiples especies de fauna y flora en peligro de extinción:  aves como el gallinazo rey, la guacamaya roja, la amazona frentirroja y la amazona harinos; tortugas marinas como el canal, la tortuga de carey, la olivácea y la caguama; ballenas como la boreal, la bryde y la ballena jorobada; y algunos árboles como el “ajo”, el “nazareno”, el “cativo” y el “pinotea”; conviven con las especies y subespecies de plantas y animales endémicas del lugar como un ñeque, un mono aullador, un venado, una serpiente de coral, una abeja de miel y una lombriz de agua, entre otras. Además, migraciones como las de 33 especies de tiburones, 19 cetáceos y 40 aves tienen cabida en este mágico lugar, declarado en el 2005 Parque Nacional Coiba y Patrimonio Mundial Natural de la UNESCO.

 

Recorriendo la Isla

 

Coiba y 38 islas circundantes: Jicarón, Jicarita, Canal de Afuera, Afuerita, Pájaros, Uva, Brincanco, Coibita, Granito de Oro y otras que suman 270,125 hectáreas de tierras casi vírgenes, cuyas corrientes forman parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, que enlaza otros cuatro parques nacionales en el continente, son protegidos ahora por las autoridades ambientales. Por $5 las puertas de un Centro de Visitantes se abren a los aventureros interesados en recorrer este espacio que mimetiza geografía e historia. Arena clara y aguas cristalinas dan la bienvenida a los turistas, así como un pequeño museo que muestra la historia y la importancia la isla para el ecosistema. Aguas termales y senderos naturales prometen una estadía excitante.

 

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Desde un miradorse puede divisar una de las paradas: la isla Granito de Oro. De todas las islas que circundan el parque esta fue la escogida para la actual travesía. A 4 km, este pequeño paraíso de arenas blancas en medio de un océano cristalino en donde la gama de azules va más allá de los tonos imaginables y los arrecifes de coral rodean el espacio, es ideal para practicar snorkeling. Aquí pueden verse corales, erizos, peces de todos los colores, tortugas y tiburones pequeños. Solo cientos de pequeños cangrejos ermitaños que se disputan las migajas de un picnic playero, la brisa y el suave oleaje, irrumpen el silencio de este lugar donde aparte de algunos viejos letreros de la ANAM, no hay rastros de actividad humana.

 

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A 10 kilómetros de Granito de Oro una vista completamente diferente se descubre ante el viajante: las ruinas de la antigua prisión se observan a la distancia por encima de arenas más oscuras y agua un poco turbia. Allí, aún se conservan las ruinas de las celdas, un pequeño hospital y una iglesia, un mapa con la ubicación de los 22 campamentos, algunas armas confiscadas a los antiguos presos y una casa deteriorada que una vez fue utilizada por Noriega, como recuerdo indeleble de un pedazo de la historia del castigo en Panamá. Hay un cementerio llamado El Marañón, donde una placa de la Comisión Institucional de la Verdad y varias cruces sin nombre constituyen la única memoria de quienes desaparecieron en Coiba.

 

Hospedaje y alimentación.

 

  • – El Centro de Visitantes posee unas cabañas cómodas con camas, baños y aire acondicionado, recién remodeladas, que cuestan 15 dólares por persona por noche, y que hay que reservar con anticipación en la ANAM – es el único lugar donde se puede dormir, ya que no está permitido acampar-. Tampoco existen lugares para comer, debes llevar tu comida y hacer picnic o contratar con un tour que incluya alimentación.
  • – Puedes pasar la noche en Santa Catalina y tomar una expedición en el día rumbo al parque. En Santa Catalina hay lugares para acampar por $5 dólares y cabañas que cuestan desde $10 hasta $80 por noche.
  • – Existen tours de 3 días organizados por agencias turísticas que incluyen: traslado en bus, lancha, estadía en las cabañas de la ANAM en Coiba, comida y guía, en alrededor de 250 dólares por persona.

 

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Como llegar

 

Para llegar a Coiba existen tres vías: en bote desde Puerto Mutis, en lancha desde Santa Catalina o en avioneta (previa autorización de la ANAM). Santa Catalina es la más recomendable porque es la más cercana. Hay varios operadores turísticos autorizados por la ANAM con excursiones todos los días (previa cita), y el pueblo -que es atracción de surfistas de todo el mundo- cuenta con muchas facilidades para turistas.

 

Las expediciones Santa Catalina-Coiba cuestan entre $50 y $55 dólares por persona, pero sólo si se conseguía un grupo grande para ir. Una opción es organizar un grupo grande y contactar a una lancha con capacidad de 10 personas que cuesta alrededor de $300 dólares por día. Cabe destacar que los precios de las excursiones varían de acuerdo al precio del combustible.

 

Para llegar a Santa Catalina se puede escoger carro o bus. En carro se puede tomar la vía Panamericana hasta Santiago de Veraguas y luego la carretera hacia Soná, siguiendo los letreros. También se puede tomar un bus hacia Soná desde la terminal de Albrook y luego otro local hacia Santa Catalina. La vía está en perfecto estado hasta Soná y después empieza un tramo de 60 km en muy mal estado.

Written by Jonathan Heres

Adicto al Social Media. Consultor de Internet Marketing. Editor. Diseñador. Orgullosamente Panameño.